martes, 5 de enero de 2010

¿Quiénes eran los 3 Reyes Magos?

Myriam Mora Alvarado / alquimistam@yahoo.com

"¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle", preguntan a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

Los Magos de Oriente se postraron ante Jesús Niño y lo adoran, con sus regalos hablan de lo que ellos encuentran en Él: Melchor, le lleva el oro que se le ofrece a los reyes; Baltazar, el regalo del incienso que se le da solo a Dios, por lo que revelan que Jesús es Dios; y Gaspar que le trajo la mirra, un perfume que reconoce que el Niño era el hijo de Dios, también un hombre. Los tres representaban a las razas básicas en aquel entonces: uno era rubio, el otro moreno semita y el tercero negro.

Es una bella historia que merece nuestra reflexión. Además de que es una oportunidad para continuar meditando en el gran misterio de la Encarnación y para compartir en familia las bendiciones y gracias que este milagro nos trajo.

La fiesta de Reyes se celebra el 6 de enero, se denomina Epifanía, y significa la manifestación de la divinidad de Cristo a los gentiles, es decir, a todos los pueblos de la antigüedad que siguieron al cristianismo.

Los Reyes Magos no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos.

Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes. Es decir, se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico, (entonces las dos disciplinas se las estudiaba juntas), que revela la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.

Antes del año cero
Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores Jesús nació unos siete años antes del año "0".

El evangelista Mateo (2.2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.

Varias hipótesis
Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("magoi", en griego, era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros, con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.

El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a este mismo fenómeno.

Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508), había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis.

En 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escrituras cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. El estudioso encontró en una tabla un dato sorprendente que habla de la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, que tuvo lugar en el año 7 a.C. Pero no habla de solo una, sino de tres ocasiones en que sucedió este fenómeno. Además, según los mismos datos, esta triple conjunción se vio con claridad en la región del Mediterráneo.

Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de la conjunción hace verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido.

La estrella del Príncipe
Según explica el catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro "Jesús, constructor y maestro", (1997), en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. Y el planeta Saturno en Oriente era la estrella de Palestina.

Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá ese año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Reyes Magos a Jerusalén. Según el Evangelio de Mateo, (2.2) "¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle", preguntan a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

La triple conjunción de los planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. Dicen que la última conjunción con su intensa luz podía verse en el crepúsculo, al mirar hacia el sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían de frente. La estrella parecía moverse, "delante de ellos", explica el Evangelio.

Los apócrifos
Los Evangelios apócrifos, sin embargo, hablan de estos tres hombres sabios astrólogos que vinieron de Etiopía y Persia, e identificaron el nacimiento de Jesús, a través de las profecías escritas en las estrellas. Que se embarcaron en un viaje solitario a través de peligrosos pasos de montañas infestadas de bandidos, y grandes desiertos solitarios, hasta que se encontraron en el mismo lugar y a la misma hora. Eran transportados por camellos porque se usaba este animal para carga y transporte, debido a su resistencia a las zonas con falta de agua. Y que vinieron para darle además del oro, incienso y mirra, ciertas radiaciones espirituales necesarias destinadas a bendecir a la Santa Familia en aquel momento y en tiempos posteriores, cuando Jesús ejerciera su ministerio.

Estos evangelios hablan de que la estrella de Oriente fue un foco de la Luz de la propia presencia de Jesús, la cual se manifestó en su nacimiento como una estrella que se hizo visible a los habitantes de la Tierra, como testimonio de su encarnación como el Hijo de Dios.

Los Reyes Magos, seguidores de la doctrina de Zoroastro, fundador de una religión en cuyo seno surgen las profecías sobre el nacimiento - del vientre de una virgen y anunciado por una estrella de un Mesías, tal como señala el Evangelio árabe de la infancia.

En un cofre de oro y plata
Los restos de los Reyes magos estuvieron durante trescientos años en Constantinopla, en lo que antes era Bizancio y ahora Estambul, en Turquía. Luego fueron trasladados a Milán hasta 1162, en que el emperador Barbarroja saqueó Milán y entregó los restos de los 3 astrólogos al arzobispo Reinaldo de Dassel, quien decidió que dichos restos fueran trasladados a Colonia, Alemania.

Los restos de los tres Magos descansan en un cofre de oro y plata que pesa unos 350 kg, y se halla en una capilla que hizo construir a tal efecto el emperador Carlomagno en Colonia, Alemania.

Usted debe de saber que hace dos milenios, se llamaba Reyes Magos a los filósofos y los consejeros reales, estudiosos de la astronomía y la astrología. También se especula que no se sabía con certeza cuántos eran los Reyes Magos, hasta que el Papa San León en el siglo V, estableció que eran tres.

En ciertas historias se cuenta que un monje, llamado San Beda, el Venerable, mencionó por primera vez los nombres de los tres Reyes Magos y dio la descripción de ellos.

San Beda fue un monje benedictino e historiador inglés quien vivió entre 673 y 735 d.C.

En algunos países como Holanda, España, México y Argentina, existe la costumbre de poner los zapatos en la víspera de la noche de Reyes. Los niños y grandes esperan sus regalos y juguetes.

Acuarela de: Agnès Catalán Bravo, tomado del blog Agnés Catalan il.lustració

Texto tomado de Semana Holística: Diario Expreso

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