martes, 25 de noviembre de 2014

«Tutorizar» ingresó al Diccionario

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
En el DRAE, versión en línea, está registrado «tutorizar» con la etiqueta de artículo nuevo. Y se define como verbo transitivo con el sentido de ‘ejercer una tutoría sobre los alumnos de un curso o asignatura’: El profesor atiende a las características de cada alumno que tutoriza.
«Tutorizar» está conformado por el sustantivo tutor y el sufijo -izar. Como modelo de conjugación se puede tomar la del verbo autorizar. Así, diremos yo tutorizo, tú tutorizas, él tutoriza...
¿Y qué pasará con el verbo tutorear? No figura en el DRAE, pero está compuesto de manera apropiada: tiene como elementos el nombre tutor y el sufijo –ear, que forma verbos derivados de sustantivos o adjetivos: humear, tutear, tutorear. En consecuencia, a no ser que se medite en que ya existe en el léxico un verbo con igual sentido, no hay ningún justificativo que obste su empleo.
En el Diccionario también consta el verbo tutorar, que tiene la acepción de ‘poner tutores (cañas para mantener derecha una planta)’.
¿Es correcto iniciar un discurso con «ecuatorianos y ecuatorianas»?
«Ciudadanos y ciudadanas», «alumnos y alumnas», «ecuatorianos y ecuatorianas», «todos y todas» son frases que se emplean en el lenguaje político y también administrativo.
Los políticos prefieren el uso de los desdoblamientos de algunos sustantivos porque así hacen énfasis en el trato igualitario de hombres y mujeres; y, por ende, a lo que suele denominarse como comunicación no sexista.
EL GÉNERO NO MARCADO
La Nueva gramática de la lengua española (NGLE) indica que el masculino es en español el género no marcado, y el femenino, el marcado.
De esta manera, el género no marcado incluye a seres de ambos sexos; y el marcado, solamente a seres del sexo femenino. Por lo tanto, según la NGLE, es innecesario el circunloquio que se hace al construir frases con sustantivos de persona que manifiesten los dos géneros (mis hijos y mis hijas), pues el género no marcado, se reitera, incluye a los individuos de los dos grupos (masculino y femenino).
No obstante, por analogía con la frase de saludo «damas y caballeros» (empleo vocativo), la doble mención de géneros (señores y señoras, ministros y ministras, ecuatorianos y ecuatorianas) se puede percibir como señal de protocolo o cortesía. (Este último segmento se desarrolló a partir de La esquina del idioma del 11 de septiembre del 2011).
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005) y Nueva gramática de la lengua española (2009), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Dibujo de: martin etienne, tomada del blog 
jours chômés 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com

sábado, 22 de noviembre de 2014

¿La palabra índole se puede usar en plural?

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
«Índole» procede del latín indoles. Se usa para referirse a la condición e inclinación natural de las personas. También se emplea para indicar la naturaleza o propiedad de las cosas.
Por su característica de sustantivo se puede usar en plural o en singular. Así que gramaticalmente no hay ninguna razón que esté en contra del empleo de ese plural.
No obstante, como la palabra «índole» se relaciona con un conjunto de peculiaridades, cuando se dice, por ejemplo, «problemas de índole personal», sin necesidad de usar el plural, se capta que el individuo en cuestión tiene una serie de inconvenientes en su ámbito familiar o en los círculos cercanos a él. De la misma manera, cuando se indica que los «problemas son de índole económica», se percibe que la persona de que se trata tiene muchas dificultades asociadas con el dinero.
Es siempre femenino: no se dirá, por ejemplo, «asuntos de índole político» o «asuntos de índole económico», sino «asuntos de índole política» y «asuntos de índole económica», pues «político» y «económico» deben concordar con «índole» y no con el género gramatical de «asuntos».
¿Desvarío o disvarío?
Es «desvarío», con e, y no «disvarío» con i. «Desvarío» se originó de desvariar (delirar, decir locuras) y esta a su vez surgió de varío (alterar, mudar).
A partir de su etimología se capta que desvarío se usa para referirse a un hecho o expresión que se aparta de lo normal. De ahí que equivale a quimera, delirio, barbaridad, disparate o despropósito.
Rumorar y rumorear
Los dos vocablos se usan con el sentido de ‘difundirse un rumor o un asunto que no procede de fuentes fidedignas’. Tienen uso intransitivo, pronominal y transitivo: El pueblo rumoraba o rumoreaba en la plaza. Se rumoraba o rumoreaba que el sueldo básico se iba a incrementar. No rumorees o rumores ante tus hijos, háblales siempre con la verdad.
«Rumorear» también denota que algo suena de manera vaga, confusa y continuada: En la iglesia se confundía el rumorear de los rezos con el cántico de las monjas. Las olas rumoreaban al estrellarse contra las rocas.
Nombres de la r y la z
En la última Ortografía de la lengua española se indica que no se consideran aceptables los nombres alternativos para la r y para la z, que dependiendo de la región suelen presentarse como erre, ceta, ceda y zeda. Se puntualiza que en la actualidad los únicos nombres válidos para estas letras son, respectivamente, erre y zeta.
FUENTES: Diccionario de la lengua española (2001) y Diccionario panhispánico de dudas (2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
 
Dibujo de: martin etienne, tomada del blog 
jours chômés 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com
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