domingo, 21 de diciembre de 2014

Guayaquileñismo y guayaquileñidad

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
Desde el punto de vista de la lengua española, guayaquileñismo y guayaquileñidad tienen sentidos equivalentes como veremos a continuación:
Los dos vocablos están compuestos por el adjetivo gentilicio guayaquileño, que se refiere a los naturales de Guayaquil y a todo lo que se relaciona con esta ciudad del Ecuador.
Los sufijos o morfemas -ismo y -edad, -dad aportan los significados de ‘actitudes, cualidades, tendencias y comportamientos propios del guayaquileño’.
Por lo tanto, aunque el uso indistinto de estos vocablos suele causar polémica entre escritores e historiadores, guayaquileñismo y guayaquileñidad aluden a la forma de ser (alegre, fiestero, guerrero, cívico, etc.) de los oriundos de esta urbe porteña, esto, por supuesto, analizado desde una arista lingüística.
Plural de los gentilicios awá y shuar
Según las normas ortográficas, los sustantivos y adjetivos que terminan en -a o en -o tónicas forman el plural con -s: de awá, awás; de buró, burós. Se exceptúan de esta regla los sustantivos faralá (volante o adorno de vestidos, cortinas y tapetes) yalbalá (documento), que construyen el plural con -es: faralaes, albalaes. Asimismo se encasilla en esta excepción el monosílabo no cuando funciona como sustantivo: de no, noes.
La norma también indica que los sustantivos y adjetivos que terminan en -r y no están precedidos de otra consonante se pluralizan con -es. Por lo tanto, al aplicar esta regla, el plural del gentilicio shuar es shuares.
Recordemos por qué está bien pedir «un vaso con agua»
Las preposiciones son elementos de enlace que subordinan un sustantivo o un grupo nominal a otro grupo. En la oración «un vaso con agua», «vaso» es el sustantivo regente o núcleo (el elemento del que depende el grupo); y «agua», por estar precedido de la preposición, es el elemento regido o subordinado. Es el término de la preposición, es el que indica el contenido del vaso.
Por lo tanto, «un vaso con agua» es una construcción correcta, así como también lo es «un vaso de agua»; pues la preposición «de», aparte de emplearse para mencionar la materia con que se ha elaborado algo, también indica contenido, al igual que la preposición «con».
Otros ejemplos: Una cucharada de azúcar o una cucharada con azúcar. Una taza de leche o una taza con leche. Un plato de arroz o un plato con arroz. (Este último segmento se trató en La esquina del idioma del 21 de julio del 2013).
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005), Nueva gramática de la lengua española (2009) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Carolee Clark, tomada del blog  Carolee S. Clark, Painter 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com 
Guayaquil, Ecuador

martes, 16 de diciembre de 2014

Cocina de «inducción», no «a inducción»

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
Con el sustento del Diccionario panhispánico de dudas, se recomienda que no se construyan frases como «cocina a inducción», «cocina a gas», «olla a presión» y otras de característica similar, pues constituyen un galicismo (calco del idioma francés).
En el idioma español se emplea la preposición «de» para indicar el modo o medio por el que funciona un electrodoméstico o cualquier objeto o aparato. Ejemplos:cocinas de inducción, cocina de gas, olla de presión, barco de vela.
En cambio, es adecuado el empleo de la preposición «a» para construir los complementos verbales que presentan la manera en que se desarrolla una acción o el medio que se usa para ello. Ejemplos: andar a saltos, zurcir a máquina.
Uso de abreviaturas convencionales
Las abreviaturas convencionales son aquellas cuya forma es común entre los usuarios de la lengua. Pero su empleo tiene algunas restricciones.
Según la Ortografía de la lengua española (OLE), «no pueden aparecer en cualquier punto de un texto en lugar de la palabra a la que reemplazan». Por ejemplo, no es apropiado usarlas en casos como los siguientes: en 1.ª instancia indicó...; en la avda. principal de la ciudadela...
«Su uso suele limitarse a contextos muy determinados, como listas, fórmulas de tratamiento, saludo o despedida y referencias o indicaciones escuetas de muy diversa índole», puntualiza la OLE.
De esta manera, estarían bien aplicadas, por ejemplo, en «el incendio empezó en el piso 3.°, dpto. 4», que se refiere a una dirección postal.
En esta obra académica se recomienda que no se omita el punto abreviativo que ha de preceder a las letras voladas, por ejemplo: 1.ª, 3.°.
¿Es adecuado el uso de «bien» como equivalente de «muy»?
«Bien» funciona como adverbio y tiene uso ponderativo cuando precede a un adjetivo o a otro adverbio. Ejemplos: Está bien mal. Queda bien lejos. Cáptese que transmite el significado de ‘muy’ e imprime énfasis en las frases.
Este uso está registrado en los diccionarios y en las normas de la lengua española.
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Fongwei, tomada del blog 
 
 Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com 
Guayaquil, Ecuador
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