martes, 21 de octubre de 2014

¿Místico puede ser alguien que se alimenta poco?

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
La palabra místico se refiere a alguien o algo que incluye misterio; también a la mística (vida espiritual y contemplativa) o al misticismo (doctrina religiosa y filosófica; estado de perfección religiosa). Asimismo, alude a una persona que escribe sobre mística.
Estos son los significados que estuvieron en el Diccionario hasta 1956, pero en 1970 ingresó la acepción de remirado (cauto, prudente, minucioso), que equivale a remilgado (escrupuloso, cursi, afectado). En la edición del 2001 se incorporó el sentido de melindroso, que es lo mismo que remirado o remilgado. Es decir, melindroso o melindrosa es una persona que tiene acciones y ademanes excesivamente delicados. De aquí parte la relación de místico con alguien que se alimenta poco, pues los melindrosos encuentran defectos en todas las cosas y esto principalmente hace que rechacen los alimentos.
Escritura de nombres de canciones y poemas
En los nombres de canciones y poemas solo va con mayúscula inicial el primer elemento, además de las palabras que la exijan por ser sustantivos propios.
Para delimitar su extensión, la Ortografía de la lengua española (2010) recomienda que se escriban entre comillas cuando están junto al título de la obra o la publicación a la que pertenecen: «Si me faltaras tú» es uno de los poemas del disco Amante mía, de Gian Franco Pagliaro.
Cuando se citan solos, la extensión del título se marca con resalte ortográfico (comillas o cursiva): Entre los poemas de Medardo Ángel Silva consta El alma en los labios.
Las consonantes /v/ y /b/ se articulan igual
Aquellas denominaciones de «be labial» y «ve labiodental» ya no se usan. Según el DRAE, los nombres de la /v/ son  uve, ve baja  o  ve corta; y los de la /b/ son be, be alta o be larga.
La última Ortografía que publicó la RAE indica que «no existe en español ninguna diferencia en la pronunciación de las letras v, ya que las dos representan hoy el sonido bilabial sonoro /b/. La articulación de la como labiodental no es propia del español, y solo se da de forma espontánea en hablantes valencianos o mallorquines y en los de algunas zonas del sur de Cataluña (...). También se da espontáneamente en algunos puntos de América por influjo de lenguas amerindias. En el resto de los casos, es un error que cometen algunas personas (...) basado en recomendaciones del pasado...». Y puntualiza que no se debe hacer ninguna distinción al pronunciar palabras como baca y vaca, bello y vello, acerbo y acervo. De ahí que la escritura con o con no la impone la articulación sino el contexto. 
FUENTES:
Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, Diccionario de la lengua española (2001) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Irit Bourla, tomada del blog Paintings By Irit Bourla
 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com

sábado, 18 de octubre de 2014

Carnaval tiene su ascendencia en el italiano «carnevale»

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio

Según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (1973), de Joan Corominas, «carnaval» se registra en el uso desde 1495. Procede del vocablo italiano carnevale, que es una haplología (disminución de una sílaba) de carnelevare (quitar la carne), porque después del periodo de carnaval los fieles de algunas religiones empiezan el ayuno de la Cuaresma o tiempo de penitencia que se desarrolla en un lapso de 40 días, durante los cuales suelen abstenerse de ingerir carne.
De igual significado es la voz «carnestolendas», que es de uso más antiguo (1258). Se formó por abreviación de la locución latina dominica ante carnes tollendas, que significa ‘el domingo antes de quitar las carnes’. Esto se refiere al lapso de tres días que antecede al miércoles de Ceniza.
En el Ecuador se emplea «carnaval» para referirse al tiempo festivo en que se reúnen grupos de amigos para bailar, echarse agua, líquidos con anilina, polvos, achiote, huevos, manteca o cualquier otro compuesto que sirva para embadurnar o mojar.
También se usa en la locución verbal «ser un carnaval (una reunión)», que alude a un grupo de personas que festejan con exceso de ruido y alegría.
Asimismo consta en la frase «carnaval chico» para referirse a una ceremonia de juegos, bromas y burlas que se efectúa una semana después del carnaval tradicional.
¿JUGAR AL/EL O EN CARNAVAL?
En algunos ámbitos, especialmente cultos, el verbo jugar se construye con la preposición a y con artículo antes de la mención del nombre del juego. Tiene uso intransitivo: Muchos ecuatorianos juegan al carnaval durante los tres días del feriado. Percíbase la fórmula a + el en la contracción al.
No se recomienda que se omita la preposición y se deje el artículo (fue a jugar el carnaval), pues en determinados contextos puede transmitir ambigüedad.
«Jugar en carnaval» denota que en ese periodo festivo habrá juegos alusivos a la fecha o a otras actividades recreativas o deportivas.
En algunos países americanos, el verbo jugar suele usarse como transitivo. Esto hace que se omita el artículo y la preposición antes de la referencia del juego: Muchos ecuatorianos juegan carnaval durante los tres días del feriado. Esta forma se considera correcta debido a su arraigo en las regiones americanas. (Esta columna es una reproducción de La esquina del idioma del 19 de febrero del 2012).
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005) y Diccionario de americanismos (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas (1973).

Dibujo de: Cathy Gatland, tomada del blog A sketch in time
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com 
 
  
 Guayaquil, Ecuador
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