lunes, 31 de agosto de 2015

¿Es vaso, baso o bazo?... La respuesta sale del contexto

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
Cuando se manejan parónimos debemos estar atentos al contexto para no cometer errores. Recordemos que los parónimos tienen nexos por su etimología, escritura o articulación, pero difieren en el significado.
«Vaso», «baso» y «bazo» están muy bien estructurados. La elección de uno de ellos depende del contexto. Desmenucemos estos tres casos, pero antes debemos tener presente que, en la actualidad, las consonantes /v/ y /b/ representan el mismo fonema o sonido y este es bilabial sonoro. ¿De acuerdo?
Si en el contexto se menciona un receptáculo que se emplea para tomar líquidos, debemos escribir «vaso», con uve. Si nos referimos a la primera persona del presente de indicativo del verbo «basar», la grafía adecuada es «baso», con be. Si se trata de un órgano o víscera de los vertebrados, la palabra que admite el enunciado es «bazo», con be y con zeta.
En asuntos de escritura siempre tenemos que estar con la mente despejada, pues, incluso, en el grupo de los parónimos también hay homógrafos, que son los vocablos que tienen idéntica escritura pero sus significados son distintos.
Así, cuando en la frase no se habla del recipiente que se usa para beber, sino del conducto por el que pasa la sangre en el cuerpo animal o la savia en los vegetales, el término que también rige es «vaso», con uve.
Ahora veamos otras palabras que pueden hacernos dudar en el momento de su escritura.
«Catacumbas» se refiere a los subterráneos donde antiguamente los cristianos enterraban a sus muertos. «Catatumba» significa vuelta en el aire o voltereta.
«Candombe» es el ritmo o baile de origen africano. «Candongue» (de candonga o candonguear) puede denotar burla; también, zalamería, engaño y astucia. (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2014) y Diccionario panhispánico de dudas(2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Karin Jurick, tomada del blog A Painting Today
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com
Guayaquil, Ecuador

domingo, 23 de agosto de 2015

En estos días uno puede cesar y también ser cesado

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
Hasta antes del 2009 se cuestionaba el uso del verbo «cesar» como transitivo, de ahí que no tenían prestigio frases como «el director técnico fue cesado en sus funciones» o «cesaron a un edil por supuestos actos de corrupción».
Se puntualizaba que «cesar» tenía uso intransitivo, por lo tanto, en sus tres acepciones se construía sin complemento directo.
Esto era el sustento para evitar su empleo como sinónimo de despedir o destituir, y se aceptaba su equivalencia con dimitir y renunciar. Por lo tanto, una persona podía cesar, pero no resultaba apropiado que fuera cesada o que, a su vez, cesara a alguien.
Justamente con las publicaciones académicas de la Nueva gramática española(2009) y del Diccionario de la lengua española (2014), su aplicación como transitivo dejó de considerarse inconveniente.
Aunque en la Gramática no se tiene por incorrecta esa subcategoría de «cesar», también se indica que es preferible que se emplee su equivalente «destituir», cuya transitividad es incuestionable.
En cambio, en el Diccionario se presentan las dos categorías sin objetar. En esta obra académica revisemos las acepciones de «cesar»:
1. Dicho de una cosa: Interrumpirse o acabarse. La lluvia no cesó hasta la noche. // 2. Dejar de desempeñar un cargo o un empleo. El entrenador cesará al final de la temporada. Cesar EN sus funciones, DEL cargo, COMO gerente. // 3. Con las preposiciones de o en, dejar de realizar la actividad que se menciona. No cesa DE mirarnos. Cesaron EN su empeño. 4. Destituir o deponer a alguien del cargo que ejerce. Lo cesaron ayer.
Así es, estimados lectores. A partir de la nueva acepción de «cesar» (la cuarta), no debería resultarnos insólito escuchar que una persona fue cesada de su cargo. Esto, por supuesto, percibido desde un punto de vista lingüístico. (F)
FUENTES:
Nueva gramática de la lengua española (2009) y Diccionario de la lengua española (2014), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Karin Jurick, tomada del blog A Painting Today
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com
Guayaquil, Ecuador
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