lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Con qué base se forman los gentilicios?

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
No hay reglas fijas para estructurar estos adjetivos, pero se recomienda que se construyan con la fórmula raíz o lexema + sufijo o morfema. Por ejemplo, del nombre Quito (raíz) más los sufijos -eño y -ense, resultan los gentilicios quiteño y quitense. Del nombre Santo Domingo (raíz) + los sufijos -eños y enses, surgen los gentilicios santodomingueños y santodominguenses.
Aparte de los aspectos del idioma, los gentilicios suelen formarse apuntando a las características históricas de la región. Por ejemplo, fluminenses son los naturales de Babahoyo, capital de la provincia de Los Ríos; también son los habitantes de Río de Janeiro, ciudad de Brasil. Fluminense se deriva de la voz latina flumen que significa ‘río’, término que generó el nombre de la provincia, de la ciudad y del gentilicio.
Los sufijos que más se emplean para la formación de los gentilicios son: -ano: zamorano (de Zamora); -ense: carchense (de Carchi); -iense: parisiense (de París); -ino: montalvino (de Montalvo); -teco: guatemalteco (de Guatemala); -és: cordobés (de Córdoba); -í: iraní (de Irán); -eño: guayaquileño (de Guayaquil); -ero: habanero (de La Habana), sanjuanero (de San Juan); -ejo: popayanejo, cañarejo, biblianejo (de Popayán, Cañar y Biblián). Estas últimas grafías alternan en el uso con el sufijo -ense: cañarense, biblianense.
Es muy normal que para un mismo topónimo (nombre propio de lugar) existan varias denominaciones formadas por sufijos diferentes, este es el caso del gentilicio de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, cuyos gentilicios son santodomingueño y santodominguense. También de Guayas, provincia del Ecuador, que tiene los gentilicios guayaco y guayasense.
Cuando en un pueblo se manejan dos o más gentilicios, les corresponde a las autoridades del lugar establecer la forma con la que se sienten más identificados y que desean usar de manera oficial. (Actualizado a partir de La esquina del idiomadel 1 de noviembre del 2009).
Miles de personas
La palabra mil (pl. miles) puede funcionar como adjetivo y sustantivo, pero no como pronombre; tampoco tiene el sentido de ‘muchas personas, infinidad de personas’.
Por esta razón no se recomienda que se omita la preposición «de», pues introduce el complemento especificativo y da precisión a la frase: Miles de ecuatorianos; Miles de católicos.
No es apropiado decir o escribir, por ejemplo: Miles viajaron a Brasil para estar en los juegos del Mundial de Fútbol. Correcto: Miles de hinchas, miles de personas, miles de fanáticos, etcétera, viajaron a Brasil...
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador, de Susana Cordero de Espinosa.
Dibujo de:  Claudia Willow,  haciendo del  blog de  ​​Silencia Abstractos 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com

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