miércoles, 1 de junio de 2011

De sofismas y sofistas


Gazapos y tropezones 
Manuel Corrales Pascual 
De la Academia de la Lengua
En la anterior entrega me referí al adjetivo "sofisticado" y decía que su uso en nuestra lengua no es muy antiguo, pues el Diccionario de autoridades (publicado en el siglo XVIII) no lo registraba. Debo añadir que dicho diccionario sí registraba otros vocablos parientes de este adjetivo. Una advertencia: si mis lectores y lectoras consultan el Diccionario de autoridades, no encontrarán estas palabras tal y como hoy las escribimos, y es que la ortografía utilizada hace casi tres siglos se diferencia un tanto de la ortografía actual. Entonces no se escribía, como hoy, sofisma, sofistería, sofísticamente, sino sophisma, sophistería, sophísticamente. Y es que en aquellos entonces se mantenía la herencia ortográfica del latín, lengua en que la grafía "ph" se pronunciaba "f".

Aclarado este punto, importante para quienes consultan diccionarios antiguos de nuestra lengua, vengamos a la etimología (es decir al origen de estas palabras) y a sus usos y significaciones.

La palabra es de origen griego. En griego, "sofía" (o sophía, como escribían los latinos y los antiguos hispanohablantes e hispanoescribientes) significaba conocimiento o habilidad, sabiduría en el habérselas con las cosas cotidianas. De aquí pasó a significar conocimiento científico perfecto, sabiduría, filosofía.

Los griegos llamaban sofistas a los profesores de filosofía. Pero, también, en la historia del pensamiento griego, se llamó sofistas a los filósofos que, entre los siglos V y IV antes de Cristo se caracterizaron por su escepticismo y su crítica al pensamiento de sus antecesores, los filósofos presocráticos.
Dibujo de: Ami Plasse, tomada del blog Ami Underground
Texto tomado de: Gazapos y tropezones Diario hoy.com.ec
Quito, Ecuador

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