domingo, 8 de enero de 2012

Dequeísmo en las cláusulas sustantivas

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio

ConsultaEscucho con frecuencia el mal uso de la preposición «de». Ejemplos: «pienso de que», «creo de que debe», «sugiero de que». (Louis Echeverri R.; Quito).

RespuestaSe comete dequeísmo al anteponer «de» a una proposición subordinada sustantiva de sujeto o de complemento directo (el sujeto y el complemento directo no deben ir precedidos de preposición).

¿QUÉ SON LAS PROPOSICIONES?
En gramática, proposición es una unidad lingüística similar a la oración. Tiene sujeto y predicado, pero carece de independencia sintáctica y de sentido completo. El significado de esta estructura oracional depende de una unidad mayor. Es decir, la oración principal predomina o es subordinante de las unidades menores (proposiciones), que también se conocen como oraciones subordinadas, cláusulas sustantivas y oraciones completivas.

Las oraciones subordinadas se dividen en sustantivas, adjetivas o de relativo y adverbiales o circunstanciales. En la oración compuesta estas proposiciones cumplen las funciones de sustantivo, de adjetivo y de adverbio, respectivamente.

Ahora enfoquémonos en las subordinadas sustantivas. Precisamente en este grupo están las sustantivas de sujeto y las sustantivas de complemento directo. Estas proposiciones no se introducen por medio de preposición (como «de») sino por la conjunción completiva «que». 

Por ejemplo, en la oración «me gustaría que estudiaras con nosotros», la proposición subordinada sustantiva de sujeto es «que estudiaras con nosotros». Y en «te pido que practiques los ejercicios», la proposición subordinada sustantiva de complemento directo es «que practiques los ejercicios».

Incurrimos en el error denominado dequeísmo, si construimos con la preposición «de» las frases subordinadas anteriores: Me gustaría de que estudiaras con nosotros. Te pido de que practiques los ejercicios.

USO DE SOLO «QUE» O DE LA SECUENCIA «DE QUE»
Para saber si en una frase hay que aplicar «de» + «que» o solamente «que», existe un método que consiste en transformar la expresión dudosa en interrogativa. Si necesitamos la preposición «de» para hacer la pregunta, en la oración que nos hace dudar también se empleará esta preposición. Practiquemos con la oración «Pienso de que hoy lloverá». 

No suena bien preguntar «¿de qué pienso?», pero «¿qué pienso?» es una frase que no presenta problemas y cuya respuesta es «que hoy lloverá» (no «de que hoy lloverá»).

OTRO MÉTODO PARA RECONOCER EL ERROR
Se sustituye la oración subordinada por un pronombre demostrativo o personal. Recordemos que estas proposiciones empiezan por la conjunción «que». Hagamos la sustitución en la oración «Creo de que debe ir al médico»:

«Creo de eso» (incorrecto), «creo eso» (correcto). Nótese que la frase que tiene la preposición «de» resulta incongruente; por lo tanto, en ella hay dequeísmo (ver primer párrafo).


FUENTES: NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y LA ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA; GRAMÁTICA Y ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DEL GRUPO SANTILLANA.

Pintura de: Irit Bourla, tomada del blog Paintings By Irit Bourla
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com

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