miércoles, 9 de diciembre de 2009

¡Qué dilema!, frente a tantas variantes gráficas, ¿qué vocablo debo elegir?

La esquina del idioma
Piedad Villavicencio Bellolio

Pregunta: Hay palabras que tienen doble escritura, también dos opciones en cuanto al artículo (el o la). Ejemplos: omoplato y omóplato, poliglota y políglota, cebiche y ceviche, armonía y harmonía, el terminal y la terminal, etcétera. ¿Hay más casos parecidos? ¿Qué regla se sigue y qué palabra se debe preferir? (Donata Zambrano, Guayaquil)

Respuesta: En nuestro léxico coexisten palabras que tienen dos, tres y hasta cuatro formas de escritura, como es el caso de seviche, sebiche, ceviche y cebiche. Algunos autores de libros de Gramática y Ortografía las clasifican con el nombre de ‘palabras polimorfas’, ‘palabras con doble ortografía’, ‘palabras con dos grafías’ o ‘palabras con doble escritura’, la Real Academia Española se refiere a ellas como ‘variantes gráficas de un mismo término’.

Existen razones etimológicas, históricas, geográficas o fonéticas que justifican la inclusión de estas voces en el vocabulario español; en su etapa primitiva tenían una sola grafía, pero con el tiempo cambiaron su morfología (estructura) y en la actualidad subsisten en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), unas con la explicación de que han caído en desuso.

Es posible que alguna de estas formas de escritura nos resulte inadecuada y extraña, pero si aún constan en el DRAE es porque se usan en algún país de habla hispana y son de correcta y legítima aplicación. No hay reglas que determinen el uso de una u otra opción, pero se recomienda elegir el término que va en consonancia con nuestra pronunciación, por ejemplo, entre guión y guion, es lógico que debemos optar por guión, pues para nosotros, los ecuatorianos, esta palabra es aguda.

Entre atmósfera y atmosfera, nos quedaremos con atmósfera, pues en nuestro medio tiene acento esdrújulo. En los diccionarios constan fútbol y futbol, pero no solo los hinchas estarán de acuerdo en darle articulación grave; también figuran harmonía y armonía; harmonía (con h) es el vocablo originario que se deriva del griego, hoy poco usado; el término con más aceptación ahora es armonía.

Algunas personas escriben período (con tilde) pero si analizamos su pronunciación [pe - rio - do] observamos que para justificar la presencia del acento tendríamos que decir [pe - rí - o - do], si alguno de mis lectores vocaliza esta palabra como esdrújula, no existe ninguna ley gramatical que le impida poner el acento en la antepenúltima sílaba. Podría mencionar muchos casos más como los que usted plantea: omoplato y omóplato, poliglota y políglota. La práctica me dice que estos dos últimos ejemplos, en nuestra región, pertenecen al grupo de palabras esdrújulas: omóplato y políglota.

El terminal y la terminal
 no son palabras de doble ortografía, a estas se las denomina homógrafas: palabras que tienen distintos significados pero una misma escritura. Cuando decimos la terminal nos estamos refiriendo a cada uno de los extremos de una línea de transporte público. Ejemplo: La terminal terrestre.

La palabra  ‘terminal’ tiene género ambiguo y se emplea en Informática. Ejemplo: El o la terminal de mi casa tiene ratón inalámbrico.

Es adjetivo invariable en estos casos: Que acaba o pone término a algo. Ejemplo: El paciente tiene un cáncer terminal. Que está en el extremo de cualquier parte de una planta. Ejemplo: Flores terminales.

‘Terminal’ es nombre masculino cuando se refiere a un extremo de un conductor eléctrico que está preparado para facilitar su conexión con un aparato. Ejemplo: Conecta el terminal del micrófono al amplificador.


Texto tomado de: La esquina del idioma  Diario eluniverso.com 

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