sábado, 6 de septiembre de 2014

Sinónimos de luces intermitentes

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio

Se suele usar el verbo tintilar para referirse a una lucecita, como esas de las guirnaldas navideñas, que se prenden y apagan; pero la escritura recomendada es titilar, sin la n.
Titilar se emplea para denotar que una parte del organismo humano o animal tiembla de manera leve: Sentía que el cerebro le titilaba de tanto pensar en cómo pagar las deudas.
Se usa también para indicar que un cuerpo luminoso brilla o emite rayos de luz con ligero temblor: Las estrellas titilan.
Etimología: Es de origen incierto.
CINTILAR
Es un verbo poco empleado. Consta en el DRAE con la acepción de ‘brillar, centellear’: Las luces navideñas cintilan en los balcones ecuatorianos.
Etimología: Se deriva del latín scintillare (esparcirse la luz).
CENTELLEAR
Se usa para referirse a personas y cosas, cuando algo de ellas despide haces de luz intensa e intermitente: Los ojos de tu novio centellean de amor cuando estás junto a él. El dorado de tu diadema centellea a la luz solar. Con igual significado se emplea la variante centellar.
Etimología: Centellear se deriva de centella (rayo, chispa); centellar, de scintillare.
Resumamos, el verbo titilar se emplea para mencionar, preferentemente, a seres y cuerpos celestes; cintilar centellear, a cosas y personas; pero además de sus sentidos literales, también se pueden usar de forma figurada. No confundamos titilar con tiritar (temblar de frío).
El año no decurre, pero sí transcurre
«Los días que decurren», «el decurrir del tiempo», «empezó a decurrir el plazo» o «el año que decurre» son expresiones que desde el siglo pasado existen en el habla del Ecuador.
Prácticamente se emplean en cualquier ámbito (culto o coloquial) sin considerar que el verbo «decurrir» no consta en los diccionarios académicos; tampoco se registra como ecuatorianismo en los diccionarios de uso local, que he consultado.
Posiblemente este verbo se formó por influencia del latín decurrere (descender, bajar corriendo), que es la raíz del pronominal decorrerse (escurrirse, deslizarse); o por analogía del nombre decurso (sucesión o continuación del tiempo).
Aunque su empleo está muy difundido, procúrese reemplazarlo con otros vocablos. Úsese, por ejemplo, «el tiempo pasa raudo», «el mes en curso», «el año que transcurre», «empezó a correr el plazo», «el decurso del día», etcétera.

FUENTE:
Esta columna es una reproducción del libro La esquina del idioma (Villavicencio, 2011), de la Colección del Español Urgente de la fundéu.

Pintura de: Robin Cheers, tomada del blog A Painter's Journal 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma 
Guayaquil, Ecuador

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