domingo, 25 de octubre de 2009

Acuarelas de Galápagos

Flamingo Considerado el ave más hermosa de Galápagos, pero también la más arisca. Vive en colonias formadas en lagunas y pozas saladas de las islas Floreana, Isabela, San Salvador y Rábida.

Katherine Villavicencio

Hace 30 años Graciela Legarda Brückmann empezó un romance que parece interminable con Galápagos. Con su flora, su fauna, con la riqueza natural y el arte que proyecta cada una de las especies en sus diferentes islas.

La artista Graciela Legarda Brückmann acaba de exponer su obra en Londres. Con esa misma precisión y entrega alista la tercera edición de su libro sobre las islas.


En la década del setenta, ella y su esposo, Reynaldo Huerta, emprendieron viajes de turismo a las islas Galápagos, pero luego se volvieron asiduos visitantes. Iban dos o tres veces por año y se quedaban por algunas temporadas. Fue ahí cuando surgió esa conexión artística con la isla.

Una cosa es ir como turista y otra como visitante, dice ella, porque te empiezas a dar cuenta de ciertas características de los animales. La iguana, por ejemplo, es totalmente diferente a la de Guayaquil, en sus características físicas, en su alimentación y en su comportamiento.

Con una libreta pequeña, esta artista guayaquileña –que estudió técnica de acuarela con Hans Michelson– comenzó sus primeros trazos de las especies. Lo primero que dibujó fue el canario de Galápagos en un triángulo de cartulina que tenía a la mano.

El solitario Jorge único sobreviviente de la especie Geochelone abigdoni.

Todo lo pinta directo con acuarela. Y lo hace con tal minuciosidad que dedica horas frente a los animales. Es que no es lo mismo una tortuga de Isabela que una de la isla Floreana. Las diferencia su caparazón, su origen, su hábitat, su especie.

Por eso sus acuarelas no solo son un trabajo artístico. Implica un proceso de observación, de investigación y de aprendizaje constante. Graciela Legarda miraba con ojos de especialista el vuelo, la caminata y el movimiento de las aves, cuadrúpedos y especies marinas (ninguno camina o se moviliza igual a otro, asegura). Compraba libros especializados, videos, veía documentales de Discovery Channel y National Geographic. Se asesoraba con expertos.


El piquero de patas azules protagoniza una danza de apareamiento. El macho estira el cuello hacia arriba, con su pico apuntando hacia el cielo y después, la hembra repite los mismos movimientos.

Ese interés por la biología le viene de su padre, el doctor Gabriel Legarda.

El tiempo dedicado a cada obra es incontable y además invalorable. “No es solo pintar. Es un proceso de galapaguitis aguda”, bromea su esposo, Reynaldo Huerta.

El pájaro Brujo se encuentra en casi todas las islas del Archipiélago. La hembra es de color amarillo pálido.

Cuando había reunido bastantes acuarelas, pensó que era tiempo de compartirlos y emprendió el reto de editar su primer libro, Acuarelas de Galápagos, en 1997. El texto se difundió en embajadas del Ecuador alrededor del mundo y fue empleado como un aporte didáctico para las escuelas de Galápagos. Cumplía una doble función: ayudaba al aprendizaje del inglés (cada página tiene su traducción en este idioma) y permitía conocer las características de las especies de otras islas que los propios colonos no tienen oportunidad de observar.

El libro, que en el 2003 tuvo una segunda edición, muestra iguanas marinas, fragatas, flamingos, piqueros de patas azules, el solitario George y tortugas Galápagos, lobos marinos, mantarrayas, cangrejos zayapa, el pez ballena, delfines y un sinnúmero de especies marinas. Se los aprecia en su hábitat, en su entorno cotidiano, como si hubieran posado para el retrato.


Los delfines protagonizan una verdadera danza en las islas Encantadas.

Los pinzones de Darwin tienen atención especial en la publicación. Se los aprecia en su vida diaria ysobre un árbol de Opuntia, en busca de comida. También se hace una diferenciación de cada una de las especies, que varían en su forma física (del pico y la cabeza, en especial) según la isla y la alimentación.

El libro está ordenado según el génesis bíblico.

Las fragatas son maestras en maniobras aéreas y vuelos rápidos.

En julio pasado, el Comité de Protección del Medio Marino de la Organización Marítima Internacional (OMI), a través de la Embajada del Ecuador en Londres, le propuso realizar una exposición de las acuarelas originales de Galápagos en ese país.

Era la primera vez que sus obras salían a una muestra pictórica en una nación de difícil penetración artística como Londres. La exposición coincidió con la reunión de la OMI y tuvo aceptación en el público londinense que acudió a visitarla. Fue un conocimiento nuevo para ellos y un deleite de colores, con las especies de la flora y fauna de las Islas Encantadas.


La mantarraya se alimenta de plancton. Con sus ‘alas’ abiertas llega a medir hasta seis metros.

Se exhibieron 32 acuarelas con su respectiva información científica. Este año la muestra se realizará por primera vez en Ecuador, en la sede de la Cancillería en Quito.

La entidad ya les ha hecho la invitación formal como parte de las celebraciones por el bicentenario del 10 de Agosto, del nacimiento de Charles Darwin y de los 150 años de la publicación Origen de las especies.

Paralelo a ello, Graciela Legarda revisa el borrador de la tercera edición de su libro de acuarelas, que también se publicará este año en el país.

Esta edición ha sido fruto de su vida en Galápagos, de su continua observación, de la búsqueda de más especies y de la acuciosidad por descubrir cada detalle, cada movimiento y comportamiento de aves, reptiles y mamíferos. Por su interés en penetrar en la vida de una isla cuyo encanto la sigue asombrando como la primera vez que sus acuarelas recrearon las especies, como la primera vez que la visitó, hace más de tres décadas.

Acuarelas de: Graciela Legarda Brückmann

Texto tomado de: La Revista

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