martes, 1 de julio de 2014

«Guayaco» equivale a ‘guayasense’ y también a ‘guayacán’

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
A partir del Diccionario académico (2001), «guayaco» tiene dos procedencias o raíces:
1) Como equivalente o variante de ‘guayacán’ se originó del latín científicoguaiacum. Derivado: guayacol (principio medicinal del guayaco).
El guayacán o guayaco es un árbol que crece en los países americanos que tienen clima tropical.
2) En función de adjetivo gentilicio y con el sentido de ‘guayasense’ no se deriva de guayacán sino de Guayas (provincia), aunque hay un nexo entre estos vocablos: al hombre de esta provincia del litoral ecuatoriano se lo compara con ‘madera gruesa y fuerte, incorruptible y capaz de resistir los peores temporales’.
PARA RECORDAR: No hay normas estrictas para construir los gentilicios, pero generalmente se forman en combinación con la raíz y los sufijos: de Guayas (raíz) + -ense o + -aco (sufijos) = guayasense y guayaco.
Oiga, ¡no se olvide de escribir la coma vocativa!
Cada vez que en un texto escrito se da una orden o se llama la atención de una persona o cosa personificada (vocativos), hay que usar una coma antes o después de estos elementos gramaticales: Lector, recuerde estoAdiós, muchachos. Los vocativos son lector y muchachos. Cuando el vocativo está en medio de la frase va entre dos comas: Ilumina, luna, mi sendero. Gracias, maestro, por sus enseñanzas. Vocativos: luna y maestro.
Si el vocativo antecede a una frase interrogativa o exclamativa, debe ir fuera de los signos; pero si está al final, va dentro de ellos: Mundo, ¿hacia dónde te diriges? Jóvenes, ¡de ustedes es el futuro! ¿Hacia dónde te diriges, mundo? ¡De ustedes es el futuro, jóvenes! Vocativos: mundo jóvenes.
Hay que reflexionar que, en algunos contextos, la omisión de la coma puede cambiar el sentido del mensaje: en lugar de llamar la atención del interlocutor para que haga algo, ocasiona que este se convierta en sujeto y ejecute directamente la acción del verbo, así: Elena lava los platos. Elena, lava los platos. En la primera oración se informa que Elena siempre lava los platos; en la segunda se le pide u ordena a Elena que se encargue de esa tarea.

FUENTES: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005); Nueva gramática de la lengua española (2009) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Emmanuel Garant, tomada del blog Recogedor 
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com 

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