martes, 17 de febrero de 2015

Quejicoso y quejumbroso

La Esquina del Idioma
Piedad Villavicencio Bellolio
Estos dos vocablos suelen usarse para denotar que alguien es muy delicado, a tal punto que se queja por todo, unas veces por insignificancias y otras sin tener ningún motivo.
«Quejicoso» y «quejumbroso» tienen uso equivalente con el vocablo «llorón», pero este empleo generalmente se da en un ambiente distendido, informal o coloquial.
En el Diccionario de americanismos y con significados similares (persona que se queja con poco motivo o se queja por hábito) están registrados los adjetivos «quejambroso» y «quejón». Este último de uso coloquial.
La elección de «quejicoso», «quejumbroso», «quejambroso», «quejón» o «llorón» depende del emisor y de las circunstancias en que se encuentra.
¿Es regocijémonos o regocijémosnos?
La forma «nos» es pronombre de primera persona del plural. Puede ubicarse antes o después del verbo. En este último caso, va soldado a él. Analicemos estos dos usos con el verbo regocijar.
Cuando «nos» se antepone a la primera persona del plural del presente de subjuntivo, la forma verbal no pierde la -s: Deseo que nos regocijemos en las próximas fiestas decembrinas. Pero si «nos» se usa como enclítico (va pospuesto al verbo), la forma verbal pierde la -s: Regocijémonos en las próximas fiestas decembrinas. El mismo procedimiento debemos aplicar en otros verbos que suelen causar problemas en la mencionada conjugación del subjuntivo: Que nos alegremos. Alegrémonos (no alegrémosnos). Que nos cambiemos. Cambiémonos (no cambiémosnos). Que nos vistamos. Vistámonos (no vistamosnos). Que nos abracemos. Abracémonos (no abracémosnos). Que nos felicitemos. Felicitémonos (no felicitémosnos).
Además de estas recomendaciones, hay que considerar que las formas verbales que terminan en -s pierden esta letra cuando se sueldan al pronombre enclítico -se. De ahí que no es correcto decir ni escribir digámosselo sino digámoselo, comuniquémosselo sino comuniquémoselo, expresémosselo sino expresémoselo.
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Diccionario de americanismos (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Pintura de: Vladimir Volegov, 
 
tomada del Facebook 
Vladimir Volegov
Texto tomado de: La Esquina del Idioma Diario eluniverso.com
Guayaquil, Ecuador

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